Cómo utilizar el lenguaje inclusivo sin morir en el intento

Copywriting es escribir, y nuestra forma de escribir está muy ligada a cómo evolucionamos como sociedad.

Por ello, hoy hablamos del lenguaje inclusivo, porque creemos que es importante como copys o como profesionales que escriben, saber cuál es nuestra posición respecto a este tema.

¿Queremos escribir nuestros textos con lenguaje inclusivo? ¿Sí, no, por qué?

En esta entrada os damos algunos consejos sobre cómo utilizar el lenguaje inclusivo de la forma más natural posible y sin que se nos vaya de las manos.

Aunque es un tema que siempre genera mucho debate, que tiene detractores y partidarios por igual, hemos pensado que sería útil repasar las formas que actualmente podemos usar en español para evitar el masculino genérico y usar el lenguaje de la forma más inclusiva posible.

¡La polémica está servida!

 

La posición de la Real Academia

En noviembre, la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) presentaron su primer manual de estilo del idioma español, una publicación que pretende servir de guía práctica para resolver todas las dudas que nos surjan como hablantes del español.

Pero ya en su primer capítulo, esta nueva obra deja clara la posición de la Academia en cuanto al uso del lenguaje inclusivo, afirmando que considera innecesarias todas las variables de inclusión del doble género (“todos y todas”, “todxs”, “todes” o “tod@s”).

Además, declara que el género masculino, “por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos”.

Darío Villanueva, director de la RAE declaró en julio, que este tema no procede porque “el problema es confundir la gramática con el machismo”.

 

El uso de la arroba como símbolo de inclusividad

La misma RAE escribe que se ha detectado el uso de este símbolo (@) “como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: l@s niñ@s.

Sin embargo, el recurso de la arroba a veces puede no servirnos cuando nuestro texto debe ser normativamente correcto, porque, tal y como afirma la RAE, “no es un signo lingüístico” y, por ello, desde el punto de vista normativo es inadmisible.

A, esto, sigue diciendo la RAE, “se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño”.

 

El uso de la “e” o la “x” para evitar las terminaciones en “a” y “o”

En los últimos tiempos se ha extendido esta propuesta de utilizar la forma en –e (todes, elle, nosotres, tú misme) como género neutro para denominar a las personas de género no binario (personas que no son hombre ni mujer).

También hay movimientos a favor de que esta terminación pase a convertirse en el genérico neutro (una función que hasta la fecha ha hecho el masculino, como cuando decimos “todos” para referirnos a un grupo mixto).

Algunos colectivos también impulsaron el uso de la x para el doblamiento de género, en palabras como “nosotrxs” o “todxs”.

Esta forma, sin embargo, resulta un poco chocante porque no sabemos cómo pronunciarla, y aunque en un texto escrito se entiende la idea, sería complicado mantenerlo en un texto oral.

 

Otras opciones de transmitir el lenguaje inclusivo sin arrobas

  • Feminización del lenguaje: hay quien ya utiliza las terminaciones en femenino para referirse a colectivos mixtos, es decir: hablar de “todas” para referirse a hombres y mujeres por igual.

Como afirma Elena Álvarez en este artículo de Eldiario.es, “si el masculino había tenido históricamente la capacidad de ejercer de neutro y englobar a todo el mundo, ¿por qué no subvertirlo y crear un femenino genérico bajo el que denominar a todas las personas? Las vecinas, las compañeras, las integrantes.”

  • Buscar alternativas al masculino genérico:

Según la guía de Oxfam sobre el lenguaje no sexista, “el castellano es una lengua muy rica en sustantivos que definen colectivos de personas. Por ello, no es necesario utilizar el masculino para referirse a estos términos. Emplearlos no solo elimina el sexismo de la frase, sino que enriquece tu vocabulario y permite una definición más afinada”.

Así, cuando queramos hablar de “los niños” como colectivo, podemos emplear términos como “la infancia” o “la niñez”. Otros ejemplos serían utilizar “el profesorado” o “el alumnado” para expresar un conjunto de la plantilla de un centro docente, en lugar de decir “los profesores” o “los alumnos”.

 

Otros ejemplos que pueden inspirarte para sustituir el masculino genérico y buscar alternativas bien construidas y genuinas en nuestro idioma:

 

Con el uso de nombres genéricos, colectivos o abstractos
Hombre, hombres Ser humano, personas
Profesores, Alumnos Profesorado, Alumnado
Investigadores Personal Investigador
Director, Secretario, Gerente, Decano Dirección, Secretaría, Gerencia, Decanato

 

Con el uso de sustantivos, adjetivos sin referencia sexuada
Ser ciudadano español Tener la nacionalidad española
Muchos expertos Un amplio número/conjunto de especialistas
Diversos conferenciantes Diferentes conferenciantes
Todos los representantes Cada representante

 

A través del pronombre “quien(es)”
Los colaboradores Quienes colaboren
Cuantos soliciten Quienes soliciten
El que sepa la respuesta Quien sepa la respuesta

 

Con el uso de preposiciones
Estudiantes interesados en Estudiantes con interés en
Los estudiantes desempleados El alumnado sin empleo/en situación de desempleo
Trabajadores autónomos Profesionales en régimen (laboral) autónomo
Profesores habilitados/acreditados Profesorado con habilitación/con acreditación

 

Mediante el desdoblamiento formal
Los licenciados en Los licenciados o licenciadas en
Reunión de vicerrectores en Huesca Reunión de vicerrectoras y vicerrectores en Huesca
Firmado: El Director del Departamento Firmado: El/la Director/a del Departamento
Los representantes, los becarios Las y los representantes, los becarios y las becarias

Fuente: Observatorio de Igualdad de la Universidad de Zaragoza.

 

Y tú, ¿qué opinas?

Como ves, este tema es bastante amplio, además de polémico.

Parece que de momento, nadie se pone de acuerdo, pero no se puede negar que hay un movimiento detrás que hace presión para que la RAE y el resto de instituciones del lenguaje pongan cartas en el asunto.

Y tú: ¿crees que es una tontería, o que debemos trabajar al máximo para eliminar el sexismo del lenguaje?

Si usas lenguaje inclusivo, ¿cómo lo usas?

Si no lo usas, ¡cuéntanos por qué!

¡Esperamos tus comentarios y comparte esta publicación si te ha gustado!